
Cuando crecemos al lado de alguien cercano es difícil darse cuenta de los cambios que esa persona va adoptando a lo largo del tiempo (como por ejemplo el crecimiento) y solo notamos las variaciones cuando reflexionamos sobre el pasado, o cuando vemos fotografías viejas.
Lo mismo pasa con la sociedad: ella crece y cambia con nosotros, y muchas veces aquello que considerábamos imposible termina siendo cotidiano. A continuación hago una breve lista de esos cambios:
Britanica rules no more!
Cuando era chico y quería consultar sobre algún acontecimiento tenía que buscar en una enciclopedia. Recuerdo en aquella época que la mejor era la Enciclopedia Británica, aunque era bastante cara y podia ocupar una biblioteca entera. Hoy ya no hace falta: cualquier tema lo buscamos en Google o en Wikipedia; incluso, si tenemos dudas gramáticales lo buscamos en algún diccionario en línea. En términos generales, el manejo y la búsqueda de la información se nos ha hecho mucho más sencillo y la vida mucho más agradable: no en vano comienzan a llamar nuestra era como la era D.G. ( Después de Google).
La nostalgia de Jaimito el Cartero
Recuerdo que en el colegio me enseñaron cómo enviar una carta. Era un tema serio y hasta me ponían nota y todo por hacerlo adecuadamente. Tenía que saber dónde iba la dirección del remitente y del destinatario y dónde iba la estampilla. Si quería enviar una carta, tenía que saber dónde quedaba el correo más cercano, y tardaba al menos un mes en llegar al destinatario (un mes!!!!!). Creo que por eso, Jaimito el cartero era uno de los personajes más nostálgicos de la vecindad. Cuándo llegó el correo electrónico, se acabaron las estampillas, se acabó el ir caminando hasta el Correo, se acabó esperar un mes para que llegara mi carta y, al menos, otro mes más para recibir una respuesta. Se acabó también la nostalgia de Jaimito el cartero.
El mensajero
Uno de los avances que más revolucionó la manera en la que estudiaba (y en la que me interrelacionaba con mis amigos) fue el messenger. Podía pasar horas estudiando de noche, pero siempre estaba conectado al msn con otros amigos de la universidad con quienes compartíamos penas, vigilia y respuestas a las más complicadas preguntas del profesor de turno. Probablemente, esas fueron mis primeras reuniones virtuales.
Qué bonita vecindad
Hace algunos años la palabra comunidad tenía una fuerte connotación a cercanía geográfica. En la actualidad, herramientas como Facebook, LinkedIN, My Space, Hi5 y otras, han logrado que las comunidades se desarrollen alrededor de ejes temáticos y no de coordenadas geográficas. A diferencia del pasado, en el que estabamos muchas veces condenados a pertenecer a una comunidad determinada por nuestro lugar de procedencia, ahora tenemos la opción de elegirla de acuerdo con nuestros intereses. De pronto, la vecindad se ha vuelto más interesante!
Gritándole al mundo
Si antes querias contar una historia, decir una verdad o simplemente gritarle al mundo, tenías que pasar por uno de los medios de comunicación tradicionales contarles tu historia, producto o grito de guerra y esperar a ver si es que acaso se publicaba al menos una pequeña pisca de lo que era tu idea original. Ahora le gritas al mundo como quieres y cuando quieres, le cuentas tu verdad sin intermediarios, sin censuras de ningún tipo a través de los blogs (como este) y todo ello sin costo alguno. Eso de por sí es cambio importante, pero lo verdaderamente impresionante es que el mundo te puede contestar.
¿Acaso somos los Supersónicos?
Cuando era chico recuerdo mucho a los Supersónicos y cómo conversaban a través de videoconferencias como si se tratará de lo más común del mundo. Claro, a los pocos minutos escuchaba mi teléfono de ruedita timbrar y sentía que los Supersónicos era realmente una serie de dibujos absolutamente futurista. En la actualidad, tenemos la misma tecnología a través del Skype, aquel programa que nos permite realizar una video conferencia a cualquier parte del mundo. Existe una pequeña diferencia con respecto a los Supersónicos: apuesto a que a ellos sí les costaba.